Desentrañando los Test de Intolerancia Alimentaria: ¿Realmente Funcionan?

En la búsqueda constante de una alimentación saludable, muchas personas se han interesado en los test de intolerancia alimentaria como una posible solución para identificar alimentos que podrían estar causando molestias o problemas de salud. Sin embargo, antes de embarcarnos en esta aventura de autoconocimiento, es fundamental entender qué son las intolerancias alimentarias, cómo funcionan estos test y cuáles son los métodos validados científicamente para abordar este tema de manera efectiva y segura.


¿Qué es una intolerancia alimentaria?

Una intolerancia alimentaria se produce cuando nuestro cuerpo tiene dificultades para digerir o metabolizar ciertos alimentos. A diferencia de las alergias alimentarias, que involucran al sistema inmunitario y pueden ser potencialmente mortales, las intolerancias son menos graves pero pueden causar síntomas incómodos como hinchazón, diarrea, dolor abdominal, migrañas, entre otros. Uno de los principales culpables es la lactosa, el azúcar presente en la leche y productos lácteos, pero también hay otras sustancias que pueden desencadenar intolerancias, como el gluten o ciertos aditivos alimentarios.

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¿Los test de intolerancia alimentaria funcionan realmente?

Los test de intolerancia alimentaria se han popularizado ampliamente, y existen diferentes métodos para llevarlos a cabo.
En muchas ocasiones las personas recurren a ellos como último recurso cuando desconocen la etiología de sus síntomas gastrointestinales, dermatológicos…o no están conformes con el diagnóstico clínico y creen que el problema reside en su alimentación, sin embargo, es importante ser cauteloso con sus resultados y comprender sus limitaciones.

1.Test basados en análisis de sangre o saliva:

Estos test se basan en la detección de anticuerpos IgG específicos para ciertos alimentos. Se afirma que niveles elevados de estos anticuerpos indican intolerancia a esos alimentos. Aunque algunos estudios han demostrado cierta utilidad en ciertos casos, la evidencia científica no es concluyente. Los niveles de IgG pueden fluctuar con el tiempo y no siempre indican una intolerancia real. Además, la presencia de estos anticuerpos puede ser simplemente un reflejo del consumo habitual de ciertos alimentos.

 2. Test cutáneos o de punción:

Estos test se basan en la observación de posibles reacciones cutáneas tras la aplicación de extractos de alimentos en la piel. Sin embargo, no hay evidencia sólida que respalde su eficacia para detectar intolerancias alimentarias.

3 Test genético de ADN nutricional:

Estos test pretenden ofrecer información personalizada sobre la dieta y el estilo de vida en función de la genética de cada individuo. Sin embargo, su efectividad y utilidad son altamente cuestionadas.

Algunas de las preocupaciones y limitaciones asociadas con estos test son las siguientes:

  • Complejidad del genoma: La relación entre la genética y la nutrición es extremadamente compleja. Muchos factores, como el metabolismo, la actividad física, el ambiente y los hábitos alimentarios, también influyen en la respuesta individual a los nutrientes.
  • Falta de regulación: En algunos países, la regulación sobre estos tests es laxa, lo que ha llevado a la comercialización de pruebas poco confiables y con afirmaciones exageradas.
  • Interpretación complicada: La interpretación de los resultados de estos test a menudo es complicada y puede variar según la empresa que los realice, lo que puede llevar a confusión en el consumidor.
  • Plasticidad del genoma: Es importante recordar que la expresión de los genes no es estática y puede ser influenciada por el estilo de vida, la dieta y otros factores ambientales. Esto significa que los resultados de un test genético nutricional pueden no ser válidos a lo largo del tiempo si se producen cambios en el estilo de vida o la dieta.

Métodos validados científicamente para abordar la intolerancia alimentaria

1.Consulta médica y seguimiento dietético:

Ante cualquier sospecha de intolerancia alimentaria, es fundamental acudir a un profesional de la salud, como un médico o un dietista. Ellos podrán realizar un historial clínico, exámenes físicos y, si es necesario, derivar a pruebas específicas para confirmar o descartar la intolerancia.

2. Diario alimentario y de síntomas:

Mantener un diario de alimentos y síntomas puede ayudar a identificar posibles patrones. Anotar lo que se come y los síntomas experimentados a lo largo del tiempo puede proporcionar pistas importantes para detectar intolerancias.

3. Prueba de eliminación controlada (Dieta FODMAP):

Este enfoque implica eliminar ciertos alimentos de la dieta durante un período y luego introducirlos gradualmente para observar posibles reacciones. Es uno de los métodos más confiables para identificar intolerancias y es respaldado por la comunidad científica.

Este sistema de trabajo puede ayudar a identificar intolerancias. Eso sí, debe realizarse bajo supervisión médica para evitar deficiencias nutricionales.


En resumen, estos test están desprovistos de base científica mientras no se realicen estudios de validación y pruebas sobre su poder diagnóstico.

Además, la relación coste-beneficio es muy desfavorable. Su precio puede oscilar desde los 30€ y alcanzar los 300€ en clínicas “especializadas”.

La eliminación y reintroducción de alimentos bajo supervisión médica sigue siendo uno de los métodos más seguros y respaldados por la ciencia para abordar este tema. Ante cualquier duda o preocupación sobre la intolerancia alimentaria, siempre es mejor consultar médico especialista como un alergólogo o un gastroenterólogo para obtener unas pruebas y un diagnóstico preciso y por supuesto el acompañamiento nutricional que te proporcione la educación y las herramientas para evitar la exclusión de un amplio grupo de alimentos sin tener una causa real de porqué hacerlo. 

Recuerda que cada cuerpo es único, y lo que funciona para una persona puede no ser aplicable a otra. 

Escuchar a tu organismo y contar con el apoyo médico y/o dietético adecuado es clave para lograr una alimentación equilibrada y saludable.

 

 

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Victoria Castillo

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